Telesfora Castillo era una niña santiagueña. “Telesita” fue abandonada por sus padres a la edad de cuatro años, por lo cual, tuvo que vivir sola en el monte, acompañada únicamente por sus ovejas.

Cuenta la leyenda que la chica acudía a las casas vecinas a por comida, y que era costumbre verla errar por el pueblo solitaria y triste.

Su cara cambiaba únicamente cuando había fiestas. En ese caso, la historia detalla que ella se pasaba horas y horas bailando al ritmo de la música.

La muchachita era habitué de cada celebración. No obstante, una noche no acudió, y los vecinos preocupados, salieron a buscarla.

El cuerpo de Telesfora fue encontrado calcinado, sin rastros de fuego a su alrededor. Sin explicación por su muerte, en Santiago del Estero se dice que siguió bailando hasta arder.