La borra del café -Mario benedetti -labandurria.com.ar
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La borra del café. Uruguay. Un niño, constantes mudanzas por parte de su familia y las tres y diez marcadas en el reloj. Son cuatro elementos que nos dan el puntapié inicial a la historia de Mario Benedetti.

Este niño, Claudio, transita su niñez entre juegos con sus amigos y travesuras. Sin embargo, vemos como nuestro oriental Tom Sawyer se da cuenta de su madurez a través de la muerte. Con el descubrimiento por parte de él y sus amigos del cadáver de “El Dandy” y la enfermedad terminal de su madre, notamos párrafo a párrafo como nuestro protagonista se replantea hasta la situación más cotidiana.

De ahí en más, la cronología, la hoja de vida de Claudio, adquiere mayores y más pintorescos matices, como su despertar sexual y sus dudas filosóficas. El escritor uruguayo logra que empaticemos con los problemas amorosos, los sueños de ser artista y los quiebres trascendentales en su vida. Todos ellos suceden siempre que la aguja más corta marca las tres y la larga las 10.

Es una novela tan fina y sutil que al leerla nos sentimos acariciados por la mano de quien te quiere. Lamentablemente, nos sentimos tan absortos en su desarrollo, que sin darnos cuenta, las manecillas del reloj marcan un tres y un once. Entonces, “La borra del café” no nos deja otra cosa que una sonrisa en el rostro y el vacío existencial en el alma, todo producto de una gran historia que para el lector le queda corta.

Por Juan Pablo Niccolini

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