La historia conmovedora de un ruso en Argentina, que colaboró en la limpieza de Chernobyl.

El hombre que después de treinta y tres años contó su historia de haber sido participe en los trabajos, luego de la explosión.

Oleksandr Zahorodnyuk, es el nombre de uno de los obreros que el gobierno ruso obligó, entre otras cosas, a hacer el “aseo sucio”en lo que quedó del accidente nuclear

 causados en la planta de Chernobyl.

El operario con sus 30 años, camionero y una hija de 7 en ese momento, no deja de recordar con dolor en las palabras de su relato. No olvida el horror que la vida le hizo vivir en su país, el mayor desastre nuclear de la humanidad.

En Mariano Moreno Acosta, en la provincia de Buenos Aires, es donde encontró la tranquilidad, siendo uno de los 15 mil ucranianos que emigraron a Argentina en 1998, durante la presidencia de Carlos Menem.

Su trabajo consistía, en ser el chofer de los encargados de calcular la dosis de la radiación necesaria para un tratamiento; en ese momento había 116 mil personas evacuadas y 30 muertos, entre las enfermedades de leucemia y la epidemia de cáncer.

Los niños, por beber leche contaminada con yodo radiactivo, estaban con riesgo de sufrir enfermedades.

El reactor ardió durante 10 días contaminando todo el ambiente por 142.000 kilómetros cuadrados.

La única protección que teníamos los que trabajamos en el lugar eran unos guantes, un barbijo y el medidor de radiación a la hora de revisar por la constante propagación radiactiva en las casas.

Por Karina Ramos