Una imagen de archivo de un delfín nadando en el río Amazonas (Getty)

Una imagen de archivo de un delfín nadando en el río Amazonas (Getty)

Aquellas personas que quieran pasar los últimos días del verano en la costa de Francia podrían replantearse esta idea. Según funcionarios locales, el baño no es seguro y se ha prohibido la natación y el buceo en la zona.

Pero el peligro que amenaza a los visitantes de las playas de Landévennec nada tiene que ver con la formación de resacas o la presencia de tiburones: es un delfín solitario y “enamorado” apodado Zafar.

Durante meses, Zafar ha sido un animal conocido en la Bahía de Brest por ser un delfín juguetón que, incluso, dejaba que la gente agarrara su aleta dorsal para dar un paseo, según relata The Telegraph. Pero el interés del delfín en los humanos parece estar impulsado por la necesidad de mantener relaciones íntimas, de acuerdo al periódico francés Ouest-France. “Está en celo”, dijo un experto en mamíferos marinos.

Se ha visto a Zafar tratando de frotarse con otros nadadores y también con botes y kayaks. En una ocasión, el delfín impidió que una mujer volviera a la orilla (más tarde fue rescatada en un bote), mientras que otro día sacó a otra nadadora con la nariz.

Aunque su nombre se traduce como “victoria”, los diversos intentos de Zafar para satisfacer sus necesidades no solo fueron insuficientes, sino que llevaron al alcalde de Landévennec, Roger Lars, a prohibir el nado y el buceo cerca de la costa cada vez que se ve a Zafar por la zona.

Los visitantes y lugareños, según Lars, estaban “asustados” por el comportamiento de Zafar.

“Emití el decreto para preservar la seguridad de las personas”, indicó. De acuerdo con The Telegraph, las personas también tienen prohibido estar a menos de 50 metros del delfín.

Los delfines suelen andar en manadas, pero el caso de Zafar es diferente

Los delfines suelen andar en manadas, pero el caso de Zafar es diferente

Elizabeth Hawkins, investigadora principal de Dolphin Research Australia, dijo que el comportamiento “agresivo” y “hostigador” no es algo inusual para un delfín que está en la situación de Zafar. El animal es lo que los investigadores llaman “un delfín social solitario”, lo que significa que, por alguna razón, ha sido aislado de otros delfines y ahora es un “paria social”.

El delfín está “teniendo el anhelo del contacto social de cohortes y esa necesidad no se cumple, por lo que puede probar diferentes comportamientos hacia los humanos para tratar de lograr esa realización social“, argumentó.

Teniendo en cuenta el alto grado de sociabilidad de los delfines, Hawkins apuntó que los animales buscan formar y reforzar los vínculos, a menudo utilizando el comportamiento sexual. Para los delfines macho solitarios aislados de su sociedad, frotarse sobre objetos o personas se ha observado como un intento de satisfacer esa necesidad biológica.

“Se ha observado que los delfines y las diferentes especies de ballenas se frotan contra objetos por lo que parece ser algún tipo de satisfacción sexual“, remarcó Hawkins.

Según un capítulo de un libro de 2003 titulado Mamíferos marinos: pesquerías, turismo y asuntos de gestión, los investigadores que observaron “29 delfines solitarios y sociables” descubrieron que, al menos, 13 delfines tenían “períodos de conductas sexuales mal dirigidas hacia los humanos, botes u otros objetos”.

Los humanos intentan comunicarse con los delfines con unos silbatos que emiten pitidos similares a los de los animales

Los humanos intentan comunicarse con los delfines con unos silbatos que emiten pitidos similares a los de los animales

La forma en que el comportamiento de Zafar ha progresado también es común entre estos delfines solitarios, según cuenta Lars Bejder, director del Programa de Investigación de Mamíferos Marinos de la Universidad de Hawaii.

“Cada vez más, los animales se habitúan a las actividades humanas y aquello a lo que les gusta a los humanos. Pero en ese proceso, por lo general, se vuelven más agresivos, que es lo que parece que está pasando ahora“.

En el libro de mamíferos marinos se observó que, al menos, 18 de los delfines solitarios tuvieron un comportamiento agresivo dirigido a las personas.

Zafar aún no ha herido a nadie, algo que ha motivado a locales como Erwan Le Cornec a desafiar la prohibición de la natación.

Le Cornec, un especialista en derecho ambiental que disfruta nadando junto a Zafar, declaró a Le Telegramme que planea emprender acciones legales contra este “excesivo” decreto.

“Este animal no es peligroso. Nunca se han observado contratiempos en el entorno natural entre un delfín y un humano”, señaló.

En una entrevista con Ouest-France, Le Cornec afirmó que el alcalde quiere pintar a Zafar como una “bestia feroz, totalmente impredecible, que probablemente ahogará a la gente“.

“Transformará el enfoque legítimamente positivo que la gente tiene con los delfines en un miedo hacia estos animales inteligentes, y convertirá ese miedo en pánico, y ese pánico en una verdadera psicosis“, advirtió al respecto.

Lars, el alcalde de la ciudad, comentó a Le Telegramme que la decisión de imponer la prohibición se tomó después de consultar a expertos en mamíferos marinos.

Tanto Hawkins como Bejder elogiaron las acciones del alcalde.

Un adulto con este tipo de comportamiento puede ser muy, pero que muy insistente“, indicó Hawkins. “En realidad, puede aumentar el daño a los propios nadadores y el delfín macho no pretende herir a los nadadores, pero son varios cientos de kilos de un animal bastante bravucón que intenta satisfacer una necesidad”.

Bejder manifestó que los delfines que embisten a los humanos pueden provocar lesiones graves, incluyendo roturas de brazos, piernas y costillas.

La prohibición también puede proteger a Zafar de un desafortunado destino común entre los delfines solitarios: la muerte prematura a manos de humanos.

La habituación, o acostumbrarse al contacto humano, puede disminuir los instintos naturales de un delfín para estar al tanto de posibles amenazas, dejándolos vulnerables a ser golpeados por barcos o maltratados por personas.

“Hay historias horribles de cómo la gente ha interactuado con estos animales”, dijo al tiempo que señalaba ejemplos de personas que metían colillas de cigarrillo en el orificio de un delfín o les vertían cerveza en la garganta.

Basándose en la descripción del comportamiento de Zafar, Hawkins dijo que parece que el delfín ya está en un “muy alto nivel de habituación” y que las autoridades intervinieron en el momento adecuado.

Al mantenerse alejado, las personas pueden ayudar a salvarlo.

“Lo mejor que puedes hacer por este animal en este momento es no interactuar con él y esperar a que pueda reanudar el comportamiento natural nuevamente“, apostilló.



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