La mujer se llama Lorena M. Tiene el brazo derecho enyesado. La fractura no fue un accidente, dos matones contratados por la mafia colombiana que opera en nuestro país regenteando grupos usurarios bajo la modalidad delictiva “Gota a Gota” le provocaron la lesión.

“No pude pagar. Me atrasé. Me refinanciaron la deuda. Pero para eso tenía que pagar el doble del préstamo con los intereses. Primero me amenazaron a mí. Visitaron el kiosco (en el barrio porteño de Liniers) durante la noche, antes de cerrera, cerca de las once. Me insultaron, uno de los dos me tiró del pelo, me dijo que si me volvía a atrasar me mataban. Volvieron al otro día, les di los 500 pesos que tenía en la caja. Dijeron que si no pagaba mataban a mis hijos. A la semana junte casi tres mil pesos, de los cinco mil que me exigían para ese día. El préstamo era de siete mil. En cuatro meses les tenía que pagar 14.000. Y como me refinanciaron me pedían 25.000 ¿De dónde los iba a sacar? Se aparecieron otra vez el domingo 26 de agosto. Les di la plata que estaba en un sobre blanco. La contaron y el mismo que me había tirado del mechón, me agarró del brazo derecho, me zamarreó, me empujó contra el mueblecito de las golosinas y los alfajores, me pegó un cachetazo, caí al piso mal y me fracture el brazo. Me dejaron tirada en el piso. Tenía miedo que fueran para casa y se la agarraran con los chicos”.

Lorena recuerda y llora. También lloró ante la secretaría de la fiscalía Criminal y Correccional que tomó su denuncia y que instruyó a la Policía de la Ciudad para que investigue el relato de la madre de 38 años que cuenta ante Infobae su calvario.

Su caso se suma a una serie de denuncias que terminó con la desarticulación de una banda mafiosa que operaba –de manera similar a la que cuenta la víctima- en los barrios de Once y Floresta y que se dedicada a los préstamos “gota a gota”.

Los detenidos fueron tres: dos colombianos y un argentino. En sus domicilios secuestraron 100.000 pesos producto de la usura y el terror.
Los bandidos cayeron gracias a la valiente denuncia de otra víctima, también mujer, que se prestó a llevar una cámara oculta que registró la extorsión de los matones del “gota a gota”, las amenazas de muerte y el momento en que le quitan los únicos 400 pesos que tenía encima.

“El gota a gota a de una modalidad delictiva proveniente de Colombia, en la que auténticas mafias prestan dinero rápido a tasas usurarias y ante el incumplimiento intimidan a sus deudores. Estos son los primeros casos que detectamos en la Ciudad, pero estimamos que hay más y que en otras comunas se investigan otros casos”, le contó a Infobae el Comisionado Mayor Pablo Varela, el jefe del Departamento Comuna de Investigaciones Número 10.

Los usureros y matones fueron imputados por los delitos de amenazas, acciones coactivas e infracción a la Ley Penal Tributaria.

La “pantalla” de los usureros era una mueblería ubicada en el partido Bonaerense de La Matanza, y que era utilizada para el lavado del dinero negro proveniente de los prestamos “gota a gota”.

El primero de los dos casos –y que derivó en la detención de los colombianos y el argentino- se originó raíz de una denuncia recibida en la Fiscalía Criminal y Correccional Número 19, que encomendó a la Policía de la Ciudad la investigación de la existencia de una organización criminal dedicada al préstamo de dinero de manera informal; que además realizaba amenazas y acciones coactivas a los acreedores que se demoraban en los pagos.

La denunciante, que tiene un comercio en el barrio de Floresta les contó a los funcionarios judiciales una mecánica de captación de víctimas similar a la que Lorena M expuso ante este medio.

“Me contacté con la organización a través de un grupo de Whatsapp porque ofrecían créditos bajo el sistema denominado `Gota-Gota’. El número me lo pasó un amigo, también comerciante, que necesitaba dinero para capitalizar el negocio”, explicó.

El Comisionado Mayor Varela recordó que “este mecanismo fue creado por los carteles de drogas colombianos para blanquear dinero del narcotráfico y consiste en ofrecer efectivo sin la necesidad de una garantía y fuera del circuito bancario. De esta manera el potencial acreedor se hace del monto solicitado de forma inmediata, pactando su devolución en cuotas diarias o semanales que son cobradas en forma personal por el prestamista. Ante la demora de los pagos, los clientes recibían intimidaciones y apremios que, en algunos casos, los han llevado a la muerte”.

El investigador explicó que la mujer cayo en la red mafiosa del “Gota a Gota” porque “al no poder acceder al crédito que otorga un banco, porque le pedían un sinnúmero de documentación y no la podía reunir, otro comerciante le presentó a ‘Alex’, un hombre que tenía en el conurbano Bonaerense una mueblería de pantalla y le otorgó el préstamo de inmediato, sin garantía, con la sola entrega de la fotocopia del DNI y la firma en un talón dónde se iba a reflejar los pagos que hacía. Es decir por fuera de toda normativa. Ante el primer atraso, dos matones de la organización la amenazaban”.

En su relato ante la fiscalía 19, la víctima aseguró que una vez que se contactó con el prestamista colombiano por WhatsApp y acordó los términos usurarios de devolución de dinero “recibí los 30 mil pesos solicitados”, pero al atrasarse en una de las cuotas convenidas “recibí la visita de los prestamistas para refinanciar las cuotas adeudadas más una suba de intereses impagable”.

Para que se entienda la magnitud de la usura, la comerciante de Floresta pidió un préstamo de 30.000 pesos pero sin previo aviso, y por el incumplimiento en el pago, la organización criminal le pedía “doce cuotas de 18.000 pesos”.

Es decir que terminaría devolviendo 216.000 pesos más lo ya abonado, en total, más de 300.000 pesos. Una verdadera estafa.

Sabiendo que no podía abonarlo, que se trataba de una usura fenomenal, y que se estaba jugando la vida porque los “rompe huesos” eran de temer y tenían pinta de cumplir con las amenazas, la mujer se negó a aceptar el trato.

A partir de ese momento, tal como consta en la causa “comenzó a recibir apremios y amenazas de muerte”, similares a las sufridas por Lorena M.
Con los datos en la mano, los detectives al mando del Comandante Mayor Varela, realizaron las primeras tareas de campo que los llevó a determinar que “los prestamistas -tal como les había anticipado la víctima- eran liderados por un hombre de nacionalidad colombiana apodado ‘Alex’, que se dedicaba a realizar préstamos en pesos en forma ilícita y usando como aguntadero y fachada una mueblería ubicada en la zona de Villa Madero”.

El resto es conocido. Con autorización judicial y seguimiento de los detectives, la mujer llevó a la entrevista pactada con los “cobradores” una cámara oculta y 400 pesos previamente “marcados”.

Los “rompe huesos” llegaron en un Renault destartalado que nada hacía parecer que en su interior estaban acomodados dos de los integrantes del “gota a gota”, que recaudaban millones de pesos al mes que eran “blanqueados” a través de la mueblería y de financieras vinculadas al bajo mundo.

Apenas se alejaron del negocio, los oficiales de Varela le cortaron el camino y ante la presencia de dos testigos los revisaron. En el auto había 45.000 pesos en efectivo (entre los cuales se encontraban los billetes marcados) y cartones donde constaban fecha, dinero y nombre de las personas a las que se les cobraba.

De inmediato, otra comisión policial allanó la mueblería en La Matanza. En la cueva del “capitalista” y presunto líder de la banda criminal encontraron importante documentación que vinculaba a “Alex”, con los préstamos de dinero “gota a gota”.

No fue todo, también había libretas donde se dejaban asentados los datos de las personas a las que se les prestaba dinero, como también fotocopias de la documentación de los deudores.

De manera paralela, efectivos de la Brigada de Investigaciones de la Comisaría Comunal 3 que se encontraban realizando tareas de prevención en la avenida Corrientes al 2400, en Once, observaron a un hombre con un bolso, entrando y saliendo de los comercios apresuradamente.

Ante esta situación, los oficiales lo identificaron. El resultado, otro colombiano de 39 años que en el bolso tenía 60.000 pesos y 100 dólares, tres pagarés en blanco y 40 cartones de cobro.

Cuando fueron consultados los comerciantes que había visitado el colombiano, declararon que el hombre se había presentado como prestamista, lo que encendió las alarmas tanto de la policía como del juzgado y fiscalía ¿Se trataba de un integrante de otra banda del “Gota a Gota” o de la misma organización liderada por ‘Alex’?

Al cierre de esta nota la pregunta aún no tiene respuesta. Pero sí existe una certeza la mafia colombiana del “Gota a Gota” llegó al país para quedarse y extraerla mayor cantidad de sangre posible de sus desprevenidas y necesitadas víctimas, como Lorena M, que aún se recupera de su rotura de huesos en el brazo derecho.

-¿Cómo hace el desesperado ciudadano que necesita un préstamo, un crédito, para no terminar en manos de estos usureros?, le preguntó Infobae al Comandante Mayor Varela.

Su respuesta, por simple, no debe dejar de tenerse en cuenta, más bien lo contrario: “No caer en la tentación de esta gente que ofrece el oro y el moro a sabiendas que el supuesto cliente no va a poder cumplir para así extorsionarlo y extraerle ‘gota a gota’ hasta el último centavo. La verdadera ganancia de estas mafias está en el incumplimiento. La clave es no aceptar supuestos créditos milagrosos que los puede llevar a la muerte”.

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