El sospechoso Abraham Duarte tras ser rescatado por la policía (Policía de Cape Coral)

El sospechoso Abraham Duarte tras ser rescatado por la policía (Policía de Cape Coral)

A los pocos segundos de chapotear en el agua mientras huía de la policía, Abraham Duarte supo que había cometido un error. Empezó a vomitar y suplicó desesperadamente por la ayuda de los oficiales de Cape Coral (Florida), de los que había estado intentando escapar. Fue tal la desesperación que él creyó que incluso la cárcel sería mejor que las viscosas y tóxicas algas en las que estaba inmerso. “Ayúdenme. Ayúdenme”, lloraba. “Me estoy muriendo. Me estoy muriendo”.

Duarte detuvo su automóvil en Beach Parkway East la semana pasada luego de que los agentes lo detuvieran por supuestamente haber manejado a toda velocidad. Según la policía, Duarte, de 22 años, huyó. Las imágenes de la cámara corporal mostraron a los agentes persiguiendo a Duarte a pie. En poco tiempo, el sospechoso se encontró atrapado en un área conocida por sus canales.

En lugar de ser arrestado, Duarte, que vive al norte de Florida, se sumergió en un canal e intentó alejarse a nado.

Duarte dijo a The Washington Post que cuando saltó al canal contaminado, no pensó en que el estado de Florida se había visto asediado por una alga histórica y asquerosa que estaba ensuciando las vías fluviales. Las algas verdes y azules son tan malolientes que socorristas y otros residentes de la zona han de llevar máscaras especiales para protegerse. También es tóxico. Las algas han matado a decenas de peces y otras especies silvestres. Además, las personas pueden enfermarse si lo respiran.

Duarte dijo que había oído hablar de las algas, pero que no pensó en eso cuando se zambulló en el agua.

“Había demasiada adrenalina. Tuve un ataque de pánico“, explicó.

El hombre huyó de la policía ya que “en el pasado no había tenido encuentros muy agradables” con las autoridades.

“Tenía miedo”, apuntó.

Allan Kolak, vocero del Departamento de Policía de Cape Doral, señaló a The Washington Post que la policía escuchó a Duarte, un nativo del norte de Florida, gritar desde el agua. Al final, el joven permitió que el mismo agente que lo había estado persiguiendo lo pudiera salvar y sacar del agua.

“Vive en Ocala, así que hay una posibilidad de que no se diera cuenta de lo mal que estaba el agua”, indicó. “Una vez que estaba ahí, empezó a decir: ‘Esto no está bien’“.

Kolak explicó que Duarte no estuvo en el canal por mucho tiempo, pero se pasó lo suficiente como para dejar restos de porquería y algas en todo su cuerpo.

“En sus ojos, en sus oídos, en todo su rostro, en todo el cuerpo… Estaba en todas partes. Es algo bastante desagradable”, agregó.

Un residente de la zona prestó a los agentes una manguera de jardín para ayudar a limpiar a Duarte. La policía enjuagó a Duarte, específicamente su boca, y él pidió que lo limpiaran dos veces.

El chico fue llevado a un hospital, donde fue dado de alta poco después. Los agentes señalaron que encontraron siete viales de THC en su auto, por lo que Duarte fue acusado de posesión de una sustancia controlada y resistirse al arresto sin violencia. Fue transferido a la cárcel del condado de Lee. Fue liberado y no ha presentado una declaración de culpabilidad.

Duarte dijo que las algas eran asquerosas y que todavía tiene problemas respiratorios y estomacales debido a su nado entre esas aguas.

Olía a heces humanas“, relató.



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