El presidente del BCRA, Luis Caputo (Adrián Escandar)

El presidente del BCRA, Luis Caputo (Adrián Escandar)

En el último Comunicado de Política Monetaria, el Banco Central decidió sostener el nivel de tasa de referencia en un 40%. Sin embargo, el principal cambio vino por el tipo de letra que la define: pasó del Centro del corredor de pases a 7 días (que ya estaba en 40%) a la Letras de Liquidez (Leliq) a 7 días.

El organismo monetario explicó el cambio en el instrumento de referencia de cara a “un contexto de reducción gradual del stock de Lebacs”. El desarme de la masa de Letras del Banco Central tiene más relevancia en la estrategia monetaria, a tal punto que fue uno de las políticas acordadas en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

“El BCRA mantendrá el sesgo contractivo de la política monetaria hasta que la trayectoria de la inflación, así como la inflación esperada, se alineen con la meta establecida para 2019“, asegura el comunicado. Caputo habla de las una desaceleración de la inflación en julio, “aunque menor a la prevista en la última decisión de política monetaria”.

Según el Central, la decisión de política monetaria se resume en las siguientes consideraciones:

– La inflación de junio se aceleró más de lo previsto, alcanzando un ritmo del 29,5% interanual. Esta aceleración obedeció principalmente al impacto transitorio de la depreciación del peso en mayo y junio. Asimismo, los indicadores de alta frecuencia muestran una desaceleración de la inflación en julio, aunque menor a la prevista en la última decisión de política monetaria.

– El escenario base de las proyecciones del BCRA indica que la inflación núcleo de los meses de agosto, septiembre y octubre se ubicará por debajo de los registros de julio. Sin embargo, dado que se esperan aumentos de precios regulados para agosto y octubre, la inflación nivel general de dichos meses registraría descensos menores frente a julio. 

– En términos de actividad económica, se espera que la normalización, tanto de la producción agrícola como de los mercados financieros, irá contribuyendo gradualmente a su recuperación. No obstante, la
evidencia reciente sugiere que la misma puede tardar algunos meses.

Se estima que en 2018 la economía se mantendrá en niveles similares al año anterior, para luego retomar su crecimiento en 2019.

– El resultado fiscal del primer semestre mostró un déficit primario de 0,9% del PBI, arrojando una baja con respecto al 1,4% de igual período de 2017 y un sobrecumplimiento de 0,2% del PIB con respecto a la meta fiscal de 1,1% para el período. De esta manera, se consolida el proceso de reducción del déficit primario de 3,8% del PBI el año pasado a 2,7% este año, y al 1,3% en 2019, sin financiamiento del BCRA al Tesoro.

–  Si bien el escenario base de las proyecciones del BCRA indica que la inflación núcleo de agosto, septiembre y octubre se ubicará por debajo de los registros de julio, se requiere un período más prolongado de estabilidad financiera para alejar los riesgos de un traspaso mayor al previsto del tipo de cambio a los precios minoristas. El COPOM también entiende que un sendero decreciente del gasto público real, sumado al compromiso asumido por el BCRA de no financiar más al Tesoro y los esfuerzos que se están llevando a cabo para reducir el exceso de liquidez del sistema, debieran comenzar a colaborar en la contención inflacionaria, aunque resulta prematuro ponderar estos beneficios en la coyuntura actual.



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