Por su duración, el mensaje que Mauricio Macri difundió esta mañana desde la Casa Rosada fue más parecido a sus discursos de apertura de sesiones ordinarias del Congreso que a sus intervenciones habituales, que en general son breves. Macri habló poco más de 25 minutos, con una cadencia marcadamente pausada: hizo cerca de 26 pausas de alrededor de 3 segundos, con algunas más largas -una, incluso, de alrededor de 7 segundos-: dos pausas largas estuvieron estratégicamente ubicadas después de la palabra “corrupción” (seis veces mencionada en el discurso), mientras que la otra fue luego de afirmar que “hasta que la Argentina no tenga un presupuesto propio, que lo haga un país sólido e independiente, los argentinos vamos a estar expuestos a cualquier crisis externa”.

Excluyendo lo que se conoce como “palabras vacías” o “de lengua” (las preposiciones y nexos), “no” fue, por lejos, la palabra más usada por el Presidente: si se revisan las 66 apariciones en el discurso, la alta frecuencia en el discurso está relacionada con el duro diagnóstico que hizo: “No teníamos dólares”, “no podíamos prever”, “no había reservas”, “no podemos gastar”, entre otros muchos ejemplos.

La segunda palabra más mencionada -excluyendo también la palabra “argentinos”, que consistentemente se encuentra entre las primeras, en todos los discursos presidenciales, desde Alfonsín para acá- es el verbo tener, con 47 apariciones, en 23 de las cuales fue conjugado en primera persona del plural (“tenemos”). Vistas en contexto, la alta cantidad de menciones se explica, en el diagnóstico que el Presidente hizo, tanto por la enumeración de obligaciones: “Tenemos que aclarar”, “tenemos que ir más rápido”, “tenemos que enfrentar” (con 8 apariciones “enfrentar” también fue un verbo destacado en el léxico del Presidente).

El verbo “hacer” -sobre todo el gerundio “haciendo”- tuvo 28 apariciones y se ubicó en el podio, seguido por la idea de “cambio” (“cambiar”, “cambiamos”, “Cambiemos”), que fue otra de las palabras que más presentes estuvieron en su discurso, con 26 apariciones.

“Saber” fue otro de los verbos con alta frecuencia de aparición, con el detalle de que cada vez que el Presidente lo utilizó en la primera persona del singular presente (“sé”) fue para mostrar empatía o que de algún modo está al tanto de las necesidades de los argentinos: “Créanme que lo sé y no dejo de pensar en cómo superarlo”, “Sé que quieren una Argentina segura”, “Sé que estos dos años y medio han sido difíciles”, “Sé que el mayor esfuerzo, el más grande es el que están haciendo cada uno de ustedes y sus familias”. En ese sentido, Macri insistió unas seis veces en su capacidad de “escuchar”.

Como el caso “saber”, los verbos “de entendimiento” fueron los más utilizados, por sobre -por ejemplo- los “de emoción”: verbos como “conocer” (4) o “entender” (4) estuvieron acompañados por nociones asociadas “verdad” (7).

Hubo una presencia significativa de la noción de “duda” (sustantivo y verbo acumularon 11 apariciones), relacionada con las dudas de los mercados pero también de los argentinos. La situación actual fue caracterizada también por palabras como “crisis” (5), “esfuerzo” (6), “problema” (9), “necesidad” (10) y “emergencia” (2).

El discurso tuvo un peso bastante balanceado de las nociones de pasado y futuro: de un lado, hubo menciones de las palabras “anterior” (1), “antes” (4), “atrás” (2) y “pasado” (11); mientras que del otro estuvieron presentes “adelante” (3), “avanzar” (7), “futuro” (4), “desarrollo” (3) y “crecimiento” (11).

El “dólar” sólo fue mencionado cuatro veces, mientras que la “inflación” tuvo tres menciones, sólo dos la “oposición” y seis veces el “presupuesto”.

Lejos de los globos de colores que marcaron la campaña, la “alegría” sólo apareció mencionada una vez, dos veces las “esperanzas” y tres veces “feliz”. Signo de los tiempos, el Presidente apenas una vez se refirió a los sueños (“vamos a lograr esa Argentina que soñamos hace mucho, mucho tiempo”).



Source link